Sonntag.
Demasiado que decir, demasiado que escribir y tan poco tiempo.
Ahora mismo estoy en la habitación sala de estar/cocina/lavandería del hostal. Está en un sótano pero me gusta. Y escribo a toda prisa impresiones sueltas sin sentido de mi día de hoy. Suena de fondo un programa de la TV alemana. Los españoles hemos copiado los mismos programas de ligue, competición de cenas, cambios de look, etc…
Primero. Estoy vendido. He olvidado mis bermudas de combate, las que aguantan chaparrones, en casa. Y hoy ha hecho bastante calor, no como en Fuengirola pero sí lo suficiente como para huir del sol directo.
Me siento como un mago que puede teleportarse a voluntad. Hay paradas en todos los sitios, especialmente cerca de lugares de interés y pasan con una frecuencia asombrosa: cada 5, cada 10 minutos… y cada 3 minutos (algunos U-Bahn, en serio).

Una estación cualquiera
Es como teleportarse a otra parte de la ciudad porque además de la frecuencia son bastante rápidos. Entran en la estación tan rápido que siempre tienes la sensación de que no va a parar. Todo señaladísimo e indicadísimo con mapas gigantes y paneles que te dicen cuanto llega el próximo… ¡y el siguiente!
Como iba diciendo, estoy vendido: hoy he sudado la gota gorda en vaqueros por no volver con unos pantalones cortísimos (de footing) por la calle. Me hacen falta bolsillos. Mañana intentaré comprar un par de bermudas en alguna tienda y comprar sellos, que ya es hora de ir enviando postales al personal.
Me he inflado a comprar imanes que mi pidió la familia (coleccionistas compulsivos) y postales para amistades.
Tiene mérito que Pedro encuentre lugares WiFi por todo el mundo del mundo. A mí ya me cuesta encontrar uno cerca del hostal. Y no puedo estar cazando wifis por ahí: me niego a llevar el kilo de netbook por ahí a la espalda. A lo largo del día acaba matando.
Cuanto me alegró de pagar anoche en una decisión repentina, el desayuno: es un buffet (hay comida sana, gesundheit) con el que mato el hambre hasta las cuatro. Y espero socializar un poco con la gente auf Deutsch.
Hay mucha gente joven y no parece que haya mayoría de españoles
El monumento que mas ganas tenía de visitar era el Brandenburger Tor. Así que en cuanto me levanté de un salto de U-Bahn me planté allí mismo mediante el U-6 hasta la estación Franzözische Straße (que se encuentra en la Friedrich Straße).
Es domingo y la calle está muy tranquila, desértica. Obvio, es domingo y está llena de centros comerciales.
Me sellan el pasaporte en el Check Point Charlie

Los dos guardas protegiendo el único paso durante un tiempo a través del Muro
y descubro mas adelante que Unter den Linden está cortada. Campeonato de atletismo.

Los! Los! Los!
Me entretengo un rato viendo la carrera. Con qué ganas aplauden los alemanes
y qué garrulos los españoles: había dos animando a un árbol por la calle. En serio.
-VAMOS ARBOLITO, QUE YA LLEGAS!!! UN ESFUERZO
No sabría decir si es que estaban borrachos como cubas a las doce de la mañana o simplemente no tienen vergueza porque a dos metros las corredoras (¡campeonato del mundo!) sufrían por llegar antes a la meta. La gente animaba con muchas ganas.
Y la Puerta de Brandenburgo era uno de los puntos de paso.

Un gran tinglado montado alrededor.
Organización. Mañana la mayoría de los museos cierran. Y la Sieben-Tage-Karte no me da descuentos en los museos
como sí da la Welcome Berlin Card así que intentaré pillarme un Museum-Pass: entrada gratis en todos los museos en tres días. Y darme un atracón de museos el martes, miércoles y jueves porque Binta ya me dijo que los había vistos todos (es un decir, habrá visto los mas importantes) y no la voy a obligar a verlos dos veces.
He pasado por el Topographie des Terrors a toda prisa. Leñe. Está en plena calle, pegaba el sol y yo bañado en sudor. Necesito unas bermudas, dormir y planificar o daré demasiadas vueltas sin sentido.
El museo del Checkpoint Charlie me ha decepcionado: será que me ha pillado ya muy tarde, muy espeso o que NO TIENE AIRE ACONDICIONADO. ARGGGGGGGGGGG.
Creí que me salvaría de morir sudado en la calle, que me haría pasar un buen rato pero era un maldito horno. Leñe.
Por otra parte, ya he comenzado la Guía Miguelón de bares cerveceros (idea de mi gran amigo Miguel que me convenció de hacer fotos de todas las variedades probadas y de los bares).
El primer punto de la guía ha sido humilde, un bar sencillo pero reconfortante. De fondo sonaba “Queen”, que fue lo que me hizo entrar en el bar aunque por desgracia la única alemana del local sobrepasara con creces los treinta.

Muy rica la cerveza que he probado, la Pilsner. Por el mismo precio te ponen en Fuengirola agua sucia de fregar.
Sorprendentemente no es tan fácil de encontrar bares con variedades de cerveza para probar. Hay mucho dönner kebab, mucho restuarante carísimo y mucha cafetería, pizzería, etc… pero no encuentro el local definitivo en el que probar variedades cuasi infinitas de cerveza.
No obstante me gusta desviarme constantemente del camino trazado. Descubres tiendas curiosas y edificios sorprendentes.
En fin. Mañana imposible ver museos. Mañana o me voy a Tiergarten a dar una vuelta o estaré paseándome por la parte oriental (Karl-Marx-Straße, East Side Gallery, etc…) Reservo lugares de compras por lo comentado y porque imagino que serán los que mas le guste visitar a Binta.
Posdata: me tengo que preparar el vocabulario de temas fáciles. De lo que me acaban preguntando siempre es de fútbol. En serio. No me gusta pero todo el mundo quiere saber si uno es del Barça o del Madrid y qué te gusta de tu equipo.
Seguiré preguntando sin parar.
Ah, casi me olvido, he conocido a una argentina simpatíquisima y encantadora que va de viaje de Inter Rail. Ha pasado tres días en Berlín. Hoy se iba a ¿Amsterdam? ¡Buena suerte Laura!

Laura (argentina), ¿Ilse? (alemana) y yo (malagueño)



